Gustavo Cerati - Bocanada - 20 años

    

Por Pablo Milani

 

 

Bocanada - Gustavo Cerati - 20 años 

 

 

      Bocanada fue el definido punto de despegue para el músico y cantautor Gustavo Adrián Cerati nacido en

Buenos Aires en 1959. El desprendimiento de Soda Stereo había costado años. Cerati al fin era libre y estaba

dispuesto hacer más música, ahora solo, sin sus compañeros eternos de una banda que había llegado a su fin

con una gira de despedida en que el cantante y guitarrista nunca estuvo del todo de acuerdo. En esa primavera

de 1997 los integrantes de Soda Stereo celebraron un pasado y tenían la Primavera Cero a sus pies y hacia

adelante. Para Zeta Bosio (San Fernando, 1958)  y Charly Alberti (Buenos Aires, 1963) sería un angustiado

vacío. La rueda mágica de haber sido parte de un grupo exitoso de repente se desintegraba y había que

empezar de nuevo, ahora con el nombre propio adelante.

 

 

      Gustavo Cerati, líder indiscutible y cerebro creativo de la banda, dio rienda suelta a su más íntimo deseo,

hacer otro tipo de música, ser sólo él y no tener que lidiar con el vaivén emocional que implica sostener una

banda. Algunas intervenciones había hecho hace algunos años, su flamante álbum Colores Santos (1991)

junto al cada vez más socio creativo dentro y fuera de Soda Stereo, Daniel Melero, y lo que fue su primer

álbum solo, Amor Amarillo (1993). Un Gustavo Cerati a punto de ser padre junto a su mujer, la modelo

chilena Cecilia Amenábar. Un hombre enamorado que dejó entrever que una nueva música fuera del trío se

estaba gestando. Con el paso del tiempo, Amor Amarillo demostró tener las armas pero ni Cerati ni el disco

contaban con la suficiente fuerza ni confianza para animarse a seguir solo. De todos modos, este disco reflejó

un punto de inflexión en su relación con la banda, fue un respiro de sana libertad, un destello de lo que en

cierta forma se preveía pero que nadie en ese momento se animó a decir. En la banda, internamente, se vivió

como un momento en el que nadie apostó a lo que podría llegar a pasar en un futuro, pero el mundo

necesitaba más de Soda Stereo, y el trío siguió con vida.

 

 

 

 

Luego del ¡Gracias totales! en un Monumental repleto de almas agitadas, emociones y lágrimas, vino el silencio

que conlleva toda separación. Habían pasado más de 20 años desde aquel primer encuentro, una lejana e

inevitable tarde de marzo de 1982 en el que Zeta y Gustavo fueron a la casa de Charly, en Núñez y hablaron de

la posibilidad de formar una banda ellos tres. Le buscarían un nombre que recordarían todos. Prestarían

atención en la artística: peinados, vestuario, maquillaje, fotos, escenografía, pero lo más importante sería la

música. Soda Stereo, con el tiempo, a fuerza de trabajo y talento, se convertiría en una banda que gozó de

prestigio y éxito, no sólo en Argentina, sino en todo Latinoamérica dejando un legado que marcó a muchos

grupos que se crearon durante y después en la región.

  

Pero ahora corre 1999 y aquí en el país, la Ley de Convertibilidad se desintegra y el siglo también y el primer

álbum en solitario post soda de Gustavo Cerati está a punto de salir. Fue el 20 de junio. El arte de tapa muestra

al músico a contra luz, exhalando una bocanada de humo, de perfil, sobre un fondo azulado. La portada estuvo

a cargo de la fotógrafa argentina Gaby Herbstein. La imagen representa libertad y liberación, un Cerati en su

punto justo. En psicología, el color azul se lo asocia con la idea de serenidad y calma. El color del océano, el

cielo, y también de la madurez y la dureza. En sus canciones, Bocanada es una muestra de talento indiscutido

de principio a fin. Nada más alejado de toda su música anterior.

 

Bocanada es reflejo, sabiduría, revelación y deseo. Es una catarsis personal. Cerati aquí aparece más reflexivo en

sus letras, más abocado al sonido ambiente que logran sus sintetizadores y no tanto a las guitarras. Es un disco

que remite a la noche, a mirar un cielo y sus estrellas en un silencio imperturbable. Un compacto lleno de

llanuras y valles fértiles, denso y puro a la vez. Sus melodías, sus letras y su voz lucen en su punto máximo de

madurez.

                                           

Fuente: Flaco Stereo

 

Bocanada, un disco inesperado y revelador, fue creado en el último suspiro de un siglo que inventó la música y

que atravesó todos los estilos. En los albores de la historia, fueron ellos, los creadores, desde Elvis Presley

hasta The Beatles, pasando por The Rolling Stones, The Who y Led Zeppelin. Desde Robert Johnson hasta Eric

Clapton, desde Prince hasta Bowie, desde Almendra hasta Soda Stereo y desde Los Gatos hasta nuestros días,

un siglo que le dio forma a un nuevo modo de mirar, pensar y sentir en un mundo que nunca volvería a ser el

mismo.

 

Con una totalidad de 15 tracks, Bocanada demostró estar dispuesto a atravesar la velocidad de la luz para

insertarse en el nuevo milenio. Como aquella canción que reza “no puedo esperarte hasta fin de siglo”, (En

camino – Signos – 1986), Gustavo Cerati, con este álbum bajo el brazo, estuvo listo para cruzar ese puente que

aún lo retenía del agobiado siglo XX. Su manera única y refinada de cantar está en su punto más alto, sus

letras son más sugerentes que nunca. Hubo algo mágico en su manera de encarar la realización y la producción

artística que alcanzó hallazgos insuperables en su música hasta ese momento.  Rápido y definitivo, el músico

que siempre fue a la par del futuro, con este álbum dejó en claro que lo mejor estaba por venir, y

parafraseando a uno de sus músicos preferidos, Luis Alberto Spinetta, mañana es mejor, y así fue, al menos

por un tiempo.