Radiohead :: OK Computer o la melancolía

Por Pablo Milani

 

 

 

OK Computer o la melancolía

 

 

 

20 años

 

 

OK Computer es el camino longitudinal iniciado por Nevermind. El disco lisérgico de Radiohead y tercero de su

incipiente carrera dejó como testigo un puñado de canciones que reflejaron tanta arbitrariedad

como desenfado. El disco que se animó a cuestionar una vez más al capitalismo desde el capitalismo en la

década hedonista por excelencia. Cinco personas dispuestas a atravesar “la pared” como contraposición del

fatalismo y exceso ofrecida hasta el momento. En una década indecente, OK Computer demostró atemporalidad

confianza en sí mismo. Es el disco que logró sintetizar la última década representada en un siglo que poco

tiene que ver con su pasado, sino que cambió todo lo que vino después de la mano de internet. El disco que

antecedió el fin de siglo como ningún otro. Sus canciones tropiezan con la adversidad y se demuestran

convocadoras. Tom Yorke, Jonny y Collin Greenwood, Ed O´Brien y Phil Selway comprueban que su

inmortalidad puede ser posible. Oriundos de Abringdon, ciudad custodiada por el Támesis desde el sur de

Inglaterra, Radiohead rehízo pensar una década con un disco que habla de las desilusiones de su tiempo,

siempre vigentes en una vida que llega a los 30 años. Se reinventaron y construyeron un nuevo sonido siempre

de la mano del ingeniero de sonido y productor artístico Nigel Godrich, parte fundamental en esta historia. El

arte de tapa estuvo a cargo del artista inglés Stanley Donwood, un diario visual donde predominan los colores

blanco y azul. Thom Yorke explicó la imagen como emblema de la explotación. “Era todo lo que yo no había

dicho en las canciones”. No es un disco digerible de inmediato, sus canciones decodifican un estado de ánimo,

atienden la insatisfacción de la globalización como columna vertebral y el desperdicio de su sociedad

circundante.  Según el propio Yorke, el disco está musicalmente inspirado en la densidad de Biches Brew de

Miles Davis, entre otras influencias.

Radiohead con este disco demostró profesionalismo, prestigio y libertad de seguir creando. Las manchas

indelebles del movimiento grunge se estaban dilatando y había que dar un golpe

de timón para asegurarse a salvo en una época lánguida y de por sí insatisfecha. Sus letras hablan de la

gravitación agotada del planeta, de su putrefacción inevitable, de una degenerada y ociosa generación

abandonada por sus gobernantes. Pero también le abre las puertas a bandas nuevas como Muse o Coldplay. Al

año siguiente, y del otro lado del Atlántico, The Smashing Pumpkins, desde Chicago, editó Adore, el disco que

recapitula para siempre la melancolía de fines del siglo XX, post caída del Muro de Berlín, junto a Radiohead.